26 de mayo de 2026

Anestesista condenada por mala praxis rompe el silencio: niega adicción al fentanilo y vínculos políticos

La anestesista María Inés Miralles, condenada a fines de 2025 por el homicidio culposo de la pediatra Soledad Barrera, ofreció sus primeras declaraciones públicas tras la polémica reducción de su inhabilitación laboral, decidida por la ministra de Salud, Cristina Lustemberg. Durante una entrevista, la profesional defendió su actuación en la cirugía de vesícula que derivó en el fallecimiento de la paciente, argumentando que el procedimiento es de riesgo intermedio y que las fallas denunciadas carecen de fundamento técnico.

Miralles desmintió de forma tajante las acusaciones que la señalaban como adicta al fentanilo y aclaró que una supuesta irregularidad con las recetas de este fármaco se debió a un error de un enfermero, comprobado mediante pericia caligráfica.

Asimismo, negó rotundamente tener vínculos personales o de «amiguismo» con la ministra Lustemberg o con la cúpula del Ministerio de Salud Pública (MSP), rechazando que la rebaja de su sanción laboral (de cinco a tres años) responda a influencias políticas de su hermana.

Finalmente, la médica explicó que aceptó un proceso abreviado con la Justicia y se declaró culpable debido a la «falta de garantías» que percibió en la Fiscalía, optando por «lo menos malo». En su descargo, sostuvo firmemente su inocencia al afirmar «creo que no fui yo» y sugirió que, aunque existen otros responsables identificados dentro del equipo de salud involucrado, no se disponía de las pruebas suficientes para inculparlos formalmente.

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